Situaros a comienzos del siglo XX, las mujeres incorporándose al trabajo en diversos países de Europa y de EE.UU. en fábricas especialmente de la rama textil, con extenuantes jornadas de 15 horas, sin descansos ni tan siquiera en periodos de embarazo, salarios miserables, y donde trabajaban en las peores condiciones mujeres y niños muy jóvenes y menores de edad. En el año 1911 el 25 de marzo, más de 140 jóvenes trabajadoras, murieron en el trágico incendio de la fábrica Triangle en la ciudad de Nueva York. Unos dicen que la telas que se estaban tiñendo de color violeta, y otros que los uniformes de las trabajadoras eran de ese color, la cuestión es que el humo del incendio tuviese el color violeta. Hay controversia sobre la fecha del incendio que sitúan en 1908, 1911, y otros lo refieren mucho antes, pero nadie duda de que éste suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, y en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer.
La verdad sobre el mítico incendio es que no hubo un incendio sino varios en aquellos años donde perecieron varias decenas de mujeres. Así en noviembre de 1.910 hubo un incendio en una fábrica en Neward (New Jersey) donde murieron 25 trabajadores. En Nueva York fue el de la fábrica Triangle Shirtwaist Company que ocupaba tres pisos de los diez que componían el edificio, y que como tantos edificios no cumplía las más mínimas condiciones de seguridad. La Triangle tenía quinientos empleados en su mayoría mujeres, y la mayoría eran inmigrantes de 16 a 24 años, italianas, rusas, judías procedentes de los países del Este de Europa. Muchas de estas mujeres asistieron a los actos organizados por el Partido Socialista Americano en febrero de 1.909, el primer Woman’s Day, y posteriormente iniciaron una de las mayores huelgas en el textil hasta entonces, mujeres de distintas nacionalidades y religiones se unieron por encima de toda división en la defensa de sus derechos. El 25 de marzo de 1.911 otro incendio se propagó en la Triangle con rapidez. Las telas y colorantes, el edificio de madera, las puertas, hicieron que las trabajadoras no pudieran escapar. El resultado fue 146 muertes, todas mujeres menos una veintena de hombres. Por eso las sindicalistas fueron las primeras que reivindicaron que el 8 de Marzo pertenece a la clase obrera, el Día de la Mujer Trabajadora.
El Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, reunido en Copenhague en 1910, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a propuesta de la dirigente socialista alemana, Clara Zetkin, que pidió se estableciera womans dey último domingo de Febrero en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones por los derechos de mujeres. En los siguientes años, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez en el mes de Marzo en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines en los que exigían para las mujeres el derecho al voto, el derecho al trabajo, a la formación y a la no discriminación laboral, para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres.
El 16 de diciembre de 1977 la Asamblea General de Naciones Unidas invitó a todos los Estados a que proclamaran, de acuerdo con sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, un día del año, el 8 de Marzo, como Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Se exhortó a los Estados a que continuaran contribuyendo a crear condiciones favorables para la eliminación de la discriminación contra la mujer y para su plena participación en el proceso de desarrollo social.
Cada 8 de Marzo nos invita a tener una mirada violeta, que aún nos hace falta para la realidad del siglo XXI. Queremos reconocer el valor de la lucha de la igualdad, sin duda la transformación más importante llevada a cabo en el mundo por los derechos humanos, también y especialmente en nuestro país en las últimas décadas. Cada 8 de Marzo tenemos que seguir llamando a la solidaridad por una vida más justa y más igualitaria.

Mª Paz Gutiérrez Martín